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Reseña de Amor en juego, de Elena Armas

SINOPSIS:

Adalyn Reyes siempre ha estado centrada en los Miami Flames. Sin embargo, su impecable carrera se ve afectada cuando el vídeo de un altercado con la mascota del equipo de hace viral. En consecuencia, el dueño del club (que casualmente es también su padre) la manda a un pueblo en mitad de la nada para que reflote el equipo de fútbol local. Adalyn está dispuesta a dejarse la piel para conseguirlo, pero no contaba con que sus jugadores serían un grupo de niñas de nueve años con tutú y con una cabra como mascota. 

Además, Cameron Caldani, exportero y leyenda del fútbol, también se encuentra en el pueblo, aunque su presencia allí es todo un misterio. Cam es el candidato perfecto para ayudarla, pero después de un primer encuentro un tanto accidentado (quien dice «accidentado» dice «lo atropellé con el coche»), en los planes del futbolista de élite solo cabe deshacerse de ella cueste lo que cueste. Sin embargo, marcharse no es una posibilidad para Adalyn, que no descansará hasta recuperar su antigua vida. Con o sin la ayuda de Cam. 

RESEÑA

A ver, a ver, a ver… Antes de nada, voy a decir que me parece un libro valiente por parte de Elena ArmasFalsa de amor a la española fue un bombazo literario que la encumbró como una de las reinas de la novela romántica ¡a nivel mundial! Después escribió Experimento de amor en Nueva York, que seguía la estela del libro anterior, con un estilo muy parecido. En realidad, el primer libro es tan bueno, que podría haberse dedicado a escribir réplicas similares durante mucho tiempo, y estoy segura de que las hubiéramos seguido devorando. No nos sorprendería, pero nos entretendría lo suficiente como para seguir comprando sus libros. Muchas autoras lo hacen y les funciona requetebién. En un mundo donde lo importante es vender, esta es, sin duda la opción más fácil. Pero los retos que una se pone como autora, el crecimiento como artista… Esa ya es otra cuestión.

Me quito el sombrero ante ella, porque en su tercer libro ha elegido la segunda opción, la difícil. Vamos a ver, con Amor en juego no es que de repente haya escrito un thriller histórico, es un romance deportivo con una historia de amor sencillita donde vemos el clásico «de enemigos a amantes» que se cuece a fuego lento. ¿Dónde está la diferencia con el best seller que la encumbró como la gran autora de novela romántica que es? Pues en los personajes.

Y es que Elena Armas no ha elegido a la típica protagonista simpática con la que es fácil sentirse identificada, no. Ha apostado por una chica que, a priori, cae bastante antipática. Es fría y estirada. Al principio, me ponía de los nervios cuando me la imaginaba con los tacones en mitad del campo; de verdad que me entraban ganas de zarandearla. Pero estoy segura de que la autora pretende que te sientas así con ella. Después vas descubriendo su historia, y vas comprendiendo lo mucho que le pesa la mochila que carga a sus espaldas; entonces sí, comienzas a empatizar con Adalyn.

Con el protagonista masculino, Cam, ocurre más o menos igual; aunque en este caso es menos original porque estamos más acostumbradas a que el hombre sea brusco, un poco egoísta y malhablado. Y ahora que lo escribo, me da coraje, pero es así. En literatura (como en tantos ámbitos de la vida), la mujer tiene que ser perfecta, pero al hombre se le perdonan mejor todos sus defectos. Darcy se pasa tres pueblos cuando se declara a Elisabeth por primera vez, pero todas suspiramos por él. En fin, que se me va el tema de las manos. Hablábamos de Cameron Caldani. Al exportero profesional le cuesta abrirse, pero cuando lo hace, se convierte en un buen protagonista de la novela.

El caso es que yo creo que la autora se ha arriesgado con unos personajes diferentes y me parece bien. Hay otros aspectos que me gustan menos. He leído algunas críticas que cuestionan que Elena Armas se haya relacionado con niños de verdad porque digamos que las chiquillas del equipo dicen unas cosas o muestran unos comportamientos un tanto raros, raros, raros. Es verdad que los niños son sorprendentes, pero que hagan cartas astrales, con nueve años… Pues eso, raro. Pero vamos, que ese es un defecto frecuente en muchas novelas, esos niños que de repente te dan una lección de sabiduría que ni el Dalai Lama en su mejor día. Opino que son licencias que se concede el autor y no me parecen muy graves.

La historia de amor es lenta pero bonita y, al fin y al cabo, eso es lo que buscamos en este tipo de libros.

EN DEFINITIVA: 

Debe de ser difícil escribir libros después de dar una campanada tan fuerte como la de Farsa de amor a la española. Ella misma reconoce en los agradecimientos del audiolibro que no fue una escritura fácil (por cierto que es muy gracioso escuchar esta parte leída por ella misma; suena tan humilde y cercana que te dan ganas de hacerse su mejor amiga ipso facto), pero me parece que necesitaba desvincularse de las dos historias anteriores y lo ha conseguido con un libro entretenido. Ya estoy deseando leer el siguiente. 

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